Este 2010, en México se celebra con bombo y platillo el "bicentenario de la independencia" (lo cual implica una pequeña imprecisión, pues la independencia de México se consumó en 1821, pero qué le hacemos a la "historia oficial"). Sin ánimo de juzgar las razones por las que se debe, o no se debe, celebrar - o sólo conmemorar- esta fecha, considero que sí es un buen momento para hacer algunas sugerencias para que en caso de que uno de los 2 lectores de este blog ascienda al olimpo, pueda poner sobre la mesa las siguientes -y sólo pongo 3- ideas:
1.- Independencia del ministerio público: Impunidad. Impunidad y corrupción. Impunidad y guerra. Sin temor a equivocarme, la palabra "Impunidad" ha estado y estará siempre, en las promesas de toda campaña política en este país. La cuetión es que probablemente sea la promesa con menor porcentaje de cumplimiento en todo gobierno mexicano. ¿La razón? El ministerio público depende del Presidente o del Gobernador en turno y, por supuesto, este personaje no está dispuesto a renunciar al poder político que eso implica. Así, el gobernante puede procesar como delincuente a su rival con total impunidad en la misma medida que el delincuente de altos vuelos puede comprar impunidad, o simplemente gozar de ella, por ser amigo (o acreedor de un favor, como podría ser el financiamiento ilegal de la campaña política). Así, tenemos un sistema de justicia "selectiva" (¿Pondré las comillas en "justicia", o en "selectiva"?), que por supuesto, no funciona. Resultado: México al borde del colapso en todos los aspectos. ¿Qué tal un Procurador General de la República que no dependa del Presidente? Caray: Sí se puede. Es obvio que no lo quieren hacer, pues a nadie le gusta tener menos poder, pero señores... Ya no hay opción. No queremos más Paulettes, ni más "michoacanazos", ni más Greggs, ni más narcodiputados, ni más Guarderías ABC... y le podría seguir con varios renglones... párrafos y hojas más.
2.- Seguridad social obligatoria. Según la Constitución y las leyes aplicables, la seguridad social en este país es obligatoria para los empleadores hacia sus empleados y sus familias. El Seguro Social y las organizaciones correspondientes para trabajadores del gobierno deben (deberían) poner en orden a los empleadores que evaden su responsabilidad mediante simulaciones. No obstante lo anterior, el propio gobierno mexicano y los gobiernos de estados y municipios, tienen a miles (decenas de miles, y si no me creen vean el presupuesto de egresos, donde hay un capítulo de "servicios profesionales") de trabajadores "de segunda", pues los tienen trabajando como si se tratara de profesionistas independientes; es decir, reciben honorarios, en vez de sueldo, y por lo tanto, no tienen seguridad social. El resultado es que el propio estado priva ilegalmente a miles de familias, de la seguridad social que les debe, con el nefasto resultado que eso implica para todos, e indirectamente provoca la quiebra (al menos a la luz de los criterios contables ordinarios) de los institutos de seguridad social públicos.
3.- Financiamiento electoral transparente. Los partidos políticos constantemente se acusan unos a otros de "fraude". Todos tienen razón, aunque esto implica que ninguno está legitimado para acusar al otro. Sin meterme a los límites de dinero que se puedan gastar en las campañas, o a si este dinero debe ser público, privado o mixto, me parece fundamental, y mucho más importante que cualqueir otra consideración respecto de lo electoral, el que el votante sepa quién ha dado dinero a cada candidato, pues esto le proporciona al votante el panorama real de los compromisos que su candidato ha asumuido con quien lo patrocina. Si las cuentas de los partidos políticos estuvieran "abiertas" y todo lo que entra y sale de dichas cuentas fuera información pública, seguramente los candidatos se darían cuenta que es más perjudicial que benéfico recibir el "patrocinio" de grupos o poderes fácticos con intereses cuestionables (¿Se les ocurre alguno?), pues los votantes se darán cuenta que desde antes de las elecciones, han traicionado sus promesas de campaña.
No obstante que son sólo 3 ideas, estoy seguro que su implementación cambiaría radicalmente el rumbo de este país, mucho más allá de izquierdas, derechas, "sabemos como hacerlo" y demás basura propagandística. También estoy (casi) seguro, que ningún político lo hará en este país.
Camilo Argüelles.

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