lunes, 3 de enero de 2011
Carreras 2010
Este es el cuadro de las carreras en las que participé en 2010. En verde mis mejores tiempos. En rosa las que hice con mi hija en su carreola.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Yo Mexijo.
Ayer por la noche asistí a la presentación del Proyecto "Yo Mexijo"; proyecto que toma su nombre de la conjunción de México y Me Exijo. Se trata de un grupo de personas con una idea valiosa, consistente en que cada participante asume un objetivo a manera de compromiso, y lo cumple fielmente por 21 días, con la intención de que se vuelva un hábito. Este objetivo, se imprime en una camiseta, con diseño y colores atractivos, para que todo mundo lo pueda leer, y se contagie.
Tal proyecto parte de una verdad universal: Si quieres cambiar al mundo, cambia tú. Sí puede mejorar México, si mejoro yo.
Todos sabemos que nuestro México está muy enfermo. En Mexijo sostienen que en nuestro país, los gobernantes que tenemos y la mayoría de los problemas de nuestras comunidades, sociedad, y país, son un reflejo de nosotros mismos. Proponen dejar de buscar culpables y empezar a trabajar en las soluciones. El prinicpio es que cada uno fije su propio compromiso y lo cumpla.
Ayer mismo, en la presentación, ya había muchos participantes luciendo sus objetivos, de los cuales tomo algunos:
YO ME EXIJO COMPORTARME IGUAL QUE COMO LO HAGO EN E.U.A. (este fue mi favorito)
YO ME EXIJO HABLAR BIEN DE MÉXICO
YO ME EXIJO BUSCAR SOLUCIONES, NO CULPABLES
YO ME EXIJO NO TOCAR EL CLAXON
YO ME EXIJO CUIDAR EL AGUA
Si alguno de los ya 4 lectores de este blog se interesa, lo que hay que hacer es inscribirse, dejando los datos en el formato correpondiente, esperar un correo con instrucciones -hay que hacer un depósito de $200 que es el costo de la camiseta personalizada- y definir el objetivo. Yo lo acabo de hacer.
Mo objetivo:
YO ME EXIJO PREDICAR CON EL EJEMPLO
Es importante resaltar que este proyecto no tiene ninguna afiliación política, religiosa ni comercial, y que el pago de $200 no tiene fines utilitarios.
Aunque ya puse ligas, la dirección de internet es http://www.mexijo.com.mx/. En breve deben poner en esa página, un vídeo en el que se explica el proyecto.
Agradezco mucho a mis amigos Roberto y Alexia, por la invitación y -sobre todo- por su amistad.
Saludos a todos.
Camilo Argüelles.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Quehacer
Hoy por la mañana mientras corría en Chapultepec con un grupo de buenos amigos, me sorpendí gratamente al darme cuenta que entre ellos estaba uno de los dos lectores de este blog. Tras el shock de esa impactante noticia, seguimos platicando entre árboles y fuentes sobre escribir, leer, lo que implica y para qué sirve. Así Luis -conocido como el Dormilón Contreras- me expuso la necesidad de que existan espacios en los que no sólamente se transmitan malas noticias todo el tiempo; que nuestro México necesita que lo bueno también se diga. No puedo estar más de acuerdo, aunque lo anterior lo podemos decir Luis y yo, pero no viene al caso que lo diga ningún gobernante para justificar su ineficiencia, por decir lo menos.
Dicho lo anterior, podemos escribir sobre lo bueno de México, pero como hay muchas cosas que entrarían en esta clasificaión, arbitrariamente voy a seleccionar algunos aspectos que a mi me parecen buenos, valiosos, e incluso admirables, del México actual:
1.- México es un país libre. Sí; claro que con sus altibajos, y las consideraciones propias de las relaciones violencia - libertad, pobreza - libertad, ignorancia - libertad (y cualqueir otra que se les ocurra), pero aun así, en México cualquiera puede decir lo que le de la gana, viajar a donde le de la gana, dedicarse a lo que le de la gana, leer, escribir, criticar, pintar, marchar, rezar o no rezar como le de la gana. Esto no siempre fue así y sobrarían los ejemplos. Actualmente hay lugares del mundo, muchos de ellos cercanos, en los que no se pueden hacer muchas de las cosas que sí podemos hacer en México. Eso es mucho más valioso de lo que sospechamos.
2.- México es un país de gente feliz. Parece ridículo -casi grosero- hacer esa afirmación en un país en el que las personas mueren por millares, asesinadas arteramente en las calles, en las casas, en las fiestas o en cualqueir otro lugar, pero es cierto. No pretendo minimizar la patética situación del país, pero no deja de sorprenderme la felicidad del mexicano. Sea como sea, pase lo que pase y cueste lo que cueste, en México hay fiesta. Y no sólo las fiestas son fiestas, sino que casi todo lo és: La comida, el deporte, los bautizos, los "remojos", los ascensos, los retiros, los matrimonios, los divoricios... los velorios y, desde luego, la vida. Pregunte a cualquer extranjero que haya visitado México, si no está de acuerdo: México es un país feliz.
3.- México es un país de luchadores. Desde el día de la independencia, y de hecho desde mucho antes, México ha estado invariablemente capturado entre grupos de interés y, sin pretender un análisis histórico, me queda perfectamente claro que las guerras pasadas y actuales entre los grupos de interés, han sumido a México en el atraso. No veo una solución pronta a esta realidad, ni creo que sea cuestión de un partido político o el otro (o el otro). Sin embargo, los mexicanos seguimos adelante, como lo hemos hecho desde hace siglos. Aplastados, minimizados y explotados, seguimos adelante, seguimos siendo optimistas y luchando contra la adversidad, y -creo- que cuando nos demos cuenta de la fuerza que eso implica, podremos empezar a cambiar a nuestro país cambiando uno por uno, sin esperar nada de nadie más.
4.- La comida mexicana, que no requiere ninguna explicación adicional.
Por ahora, le dejo a Luis y al otro lector de este blog, lo anterior, así como un abrazo solidario.
Y a Luis también todo mi apoyo para que en el Maratón de Nueva York, logre su objetivo, que hoy arbitrariamente yo le fijé en 3:55.
Camilo Argüelles.
Post Data: Luis -El Dormilón- Contreras logró despertar a tiempo, arrancar el Maratón de NY, mismo que terminó "con tiempo de sobra" en 3:47. Muchas felicidades Luis.
Post Data: Luis -El Dormilón- Contreras logró despertar a tiempo, arrancar el Maratón de NY, mismo que terminó "con tiempo de sobra" en 3:47. Muchas felicidades Luis.
lunes, 18 de octubre de 2010
El México "Bicentenario"
Este 2010, en México se celebra con bombo y platillo el "bicentenario de la independencia" (lo cual implica una pequeña imprecisión, pues la independencia de México se consumó en 1821, pero qué le hacemos a la "historia oficial"). Sin ánimo de juzgar las razones por las que se debe, o no se debe, celebrar - o sólo conmemorar- esta fecha, considero que sí es un buen momento para hacer algunas sugerencias para que en caso de que uno de los 2 lectores de este blog ascienda al olimpo, pueda poner sobre la mesa las siguientes -y sólo pongo 3- ideas:
1.- Independencia del ministerio público: Impunidad. Impunidad y corrupción. Impunidad y guerra. Sin temor a equivocarme, la palabra "Impunidad" ha estado y estará siempre, en las promesas de toda campaña política en este país. La cuetión es que probablemente sea la promesa con menor porcentaje de cumplimiento en todo gobierno mexicano. ¿La razón? El ministerio público depende del Presidente o del Gobernador en turno y, por supuesto, este personaje no está dispuesto a renunciar al poder político que eso implica. Así, el gobernante puede procesar como delincuente a su rival con total impunidad en la misma medida que el delincuente de altos vuelos puede comprar impunidad, o simplemente gozar de ella, por ser amigo (o acreedor de un favor, como podría ser el financiamiento ilegal de la campaña política). Así, tenemos un sistema de justicia "selectiva" (¿Pondré las comillas en "justicia", o en "selectiva"?), que por supuesto, no funciona. Resultado: México al borde del colapso en todos los aspectos. ¿Qué tal un Procurador General de la República que no dependa del Presidente? Caray: Sí se puede. Es obvio que no lo quieren hacer, pues a nadie le gusta tener menos poder, pero señores... Ya no hay opción. No queremos más Paulettes, ni más "michoacanazos", ni más Greggs, ni más narcodiputados, ni más Guarderías ABC... y le podría seguir con varios renglones... párrafos y hojas más.
2.- Seguridad social obligatoria. Según la Constitución y las leyes aplicables, la seguridad social en este país es obligatoria para los empleadores hacia sus empleados y sus familias. El Seguro Social y las organizaciones correspondientes para trabajadores del gobierno deben (deberían) poner en orden a los empleadores que evaden su responsabilidad mediante simulaciones. No obstante lo anterior, el propio gobierno mexicano y los gobiernos de estados y municipios, tienen a miles (decenas de miles, y si no me creen vean el presupuesto de egresos, donde hay un capítulo de "servicios profesionales") de trabajadores "de segunda", pues los tienen trabajando como si se tratara de profesionistas independientes; es decir, reciben honorarios, en vez de sueldo, y por lo tanto, no tienen seguridad social. El resultado es que el propio estado priva ilegalmente a miles de familias, de la seguridad social que les debe, con el nefasto resultado que eso implica para todos, e indirectamente provoca la quiebra (al menos a la luz de los criterios contables ordinarios) de los institutos de seguridad social públicos.
3.- Financiamiento electoral transparente. Los partidos políticos constantemente se acusan unos a otros de "fraude". Todos tienen razón, aunque esto implica que ninguno está legitimado para acusar al otro. Sin meterme a los límites de dinero que se puedan gastar en las campañas, o a si este dinero debe ser público, privado o mixto, me parece fundamental, y mucho más importante que cualqueir otra consideración respecto de lo electoral, el que el votante sepa quién ha dado dinero a cada candidato, pues esto le proporciona al votante el panorama real de los compromisos que su candidato ha asumuido con quien lo patrocina. Si las cuentas de los partidos políticos estuvieran "abiertas" y todo lo que entra y sale de dichas cuentas fuera información pública, seguramente los candidatos se darían cuenta que es más perjudicial que benéfico recibir el "patrocinio" de grupos o poderes fácticos con intereses cuestionables (¿Se les ocurre alguno?), pues los votantes se darán cuenta que desde antes de las elecciones, han traicionado sus promesas de campaña.
No obstante que son sólo 3 ideas, estoy seguro que su implementación cambiaría radicalmente el rumbo de este país, mucho más allá de izquierdas, derechas, "sabemos como hacerlo" y demás basura propagandística. También estoy (casi) seguro, que ningún político lo hará en este país.
Camilo Argüelles.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Mi Primer Maratón.
El 12 se septiembre corrí mi primer maratón. El Maratón Internacional de la Ciudad de México, que se suma a la conmemoración de los 200 años del inicio de la Independencia de México. Hay varias historias que contar:
La primera es porqué. Muchos dicen -y tienen algo de razón- que correr un maratón es una locura. Digo que tienen razón porque está bien comprobado que el maratón excede (creo que por mucho) el máximo de actividad física que se debe hacer de una sola vez para que sea benéfica. Ya corriendo el maratón, muchos de los que abandonan parecen darle la razón a aquellos que lo cuestionan. Sin embargo, terminar el maratón es una prueba de voluntad más que de fuerza. Para mi -y trataré de explicarlo de forma breve- hay una razón muy sencilla, que es mi hija, Mary Tere, pequeñita de 3 años con discapacidad, con quien cada día, recíprocamente, nos demostramos que paso a paso, se puede llegar lejos, y que no se compite con nadie más que con uno mismo. Como podrán ver, las razones aplican perfectamente tanto para el corredor como para el que lucha contra la discapacidad. Algún día correré con ella un maratón... o varios.
La segunda es cómo: Hace cerca de 18 meses empecé a correr. Nunca lo había pensado y fue más bien algo que "se fue dando". Entre la sugerencia de la nutrióloga de "hacer al menos un poco de ejercicio" para superar esos "altos niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa y quién sabe qué tantas cosas más", y la loca idea de un buen amigo y colega de correr una carrera de 5 k con motivo del día del abogado 2009, me involucré en ese grupo de locos de atar que son... somos los corredores. Efectivamente; en julio de 2009 corrí mi primera carrera y en septiembre de 2010 corrí mi primer maratón. Al contrario de las carreras intermedias, esas dos tienen algo en común: Me costó mucho trabajo terminarlas. Me costó un demonial seguir corriendo y no caminar. En ambas carreras tuve que visualizar a mi hija y a mi esposa en los momentos más difíciles. En ambas carreras en mi mente existió ese debate interno entre el abandonar y el terminar; ese debate en el que a los argumentos de un lado, los apoya cada músculo del cuerpo, con excepción del corazón, que apoya a los argumentos del lado que lleva todas las de perder, pero al final se impone. En ambas carreras decidí seguir y terminar. En ambas carreras terminé feliz, satisfecho y adolorido.
En el cómo también está el entrenamiento. Mi objetivo deportivo de 2010 originalmente fue correr un medio maratón. Desde enero mi buen amigo Rodrigo, que me incitó a correr mi primera carrera y yo, acordamos que correríamos nuestro primer medio maratón el 15 de agosto en San Diego. A prepararnos pues. Ya en el camino empecé a entrenar un día a la semana con un grupo de deportistas y con ellos decidí correr antes, el 20 de junio, el Medio Maratón del Día del Padre. Así lo hice y me sentí muy bien... a los pocos días, surgió la pregunta: ¿Y ahora qué? podía seguir con mi plan original, ir a San Diego correr otro medio maratón o correr el Maratón. 3 meses eran el tiempo mínimo para lograr pasar de 21 a 42. Lo platiqué con mi esposa y decidí ir por el Maratón. San Diego se convirtió en un día de entrenamiento y unas hermosas vacaciones. Los domingos carreras largas de hasta 33 ó 34 kilómetros. Los miércoles con mi equipo en Chapultepec 16 km y el resto de la semana 10 ó 12 kms y 2 días de descanso. Después vino la lesión: Contractura en el flexor izquierdo (parte frontal del muslo). Masajes, ejercicios y muchos anti inflamatorios. Unos días antes del Maratón, aun con un poco de dolor, decidí ir por todo.
La Carrera: Despertador a las 4:10. Tratar de "ir" al baño (sin éxito). Curitas en el pecho, vaselina, protector solar, ropa, gorra, zapatos probados y comprobados; ipod cargado, nike spoprtsband, chip, número, brazalete del bloque de salida, cinturón con 8 geles más y dos botellitas de gatorade (por eso de que en algún puesto se fuera a agotar). Mi gel de vainilla diluido en medio vaso de leche light, deslactosada y tibia, y un plátano a las 4:40. Siguiente intento en el baño... ahora sí (cuestión importantísima). Un poco de Gatorade. Beso a mi esposa y a mi hija. Taxi al centro de la ciudad. Verme con mi equipo en el lobby del hotel Holiday Inn del Centro. Fotos, palabras de aliento de nuestro Coach, Frank Estrada, que no correría por que "metió la pata" unas semanas antes y se rompió el tobillo, pero muchos corrimos por él, y también por Araiz Arriola, a quien se le atravesó momentáneamente un problemita llamado cáncer (lo que no le permitió correr este maratón, pero sólo “este” maratón), abrazos, éxito a todos... al bloque de salida. Himno Nacional (siempre me extraña porqué muchos no se quitan la gorra, cosa que yo siempre hago). Disparo de salida.
Primer kilómetro todavía con un poco de dolor. En la mente sólo existe la meta aunque todavía es muy pronto. Ni importa. “No hay dolor”. “No hay dolor”. Al poco tiempo, esa consigna se convierte en realidad. Ahora a concentrarse en la carrera: El objetivo es 6:30 por kilómetro, pero corro al lado de dos compañeros de equipo y me van llevando a 6:05, 6:10... Al kilómetro 10 uno de ellos se despide y acelera a 5:00 por kilómetro (logró su objetivo y lo mantuvo hasta el final) yo continúo al lado de Alex, quien también es el terapeuta que me trató mi contractura y un buen amigo. Seguimos así, cuidando el paso y por fin atinamos en el 6:30. Al kilómetro 13, mi esposa con una gran sorpresa: Manta con "Tu Puedes. Te Queremos" increíble. También mi hermano Julián y mi cuñada Marilú echando porras. Es como una recarga de energía.
Sigo con Alex hasta el kilómetro 26, cuando dice "me voy a tomar un receso" (el no iba por todo el maratón, sino que lo tomaba como una carrera de entrenamiento; cumplió su objetivo). De ahí en adelante a seguir sólo. Y se resiente. En el kilómetro 28 se empieza a sentir fuerte el desgaste, el sol, el hambre y una ligera sensación de debilidad. A tomar otro gel; mi plan original era un gel cada 6 kilómetros, pero en ese momento tomé 3 en 9 kilómetros, y además se me agotaron. En el puesto de hidratación del kilómetro 30 se había agotado el gatorade, y mis reservas también e habían acabado, así que sólo agua. Difícil seguir a partir de ahí, pues sentía la falta de azúcar. En el 33 me esperaba de nuevo mi esposa, mi hermano y cuñada y ahora también mis papás... y 6 geles y más gatorade!
Del 33 al 39 me sentí mejor, pero ya el desgaste se sentía fuerte en las piernas y en los pies. Ya casi no había energía para agradecer los aplausos y las porras, pero aun así lo hice y las sigo agradeciendo.
Del 39 al 41 fue para mí la parte más difícil. La ruta atraviesa una zona bastante fea de la Ciudad, malos olores, gente fumando a metros de distancia, muchos abandonos. Aquí no hay nada más que la mente. Seguir adelante pues yo no soy de los que abandonan.
Cerca del 41 veo a Memo, esposo de mi prima y maratonista con experiencia. El había corrido 21 km ese día, y después se regresó a la marca del 41 para acompañarme y, como digo yo "arrearme" hasta la meta. En ese kilómetro final reduje mi tiempo en al menos minuto y medio gracias a Memo. De pronto, se ve la meta unos metros adelante; ya Memo me quitó la cámara (yo la llevaba en mi cinturón) y se adelantó para tomarme fotos. Yo sigo. Levanto las manos y cruzo la meta exhausto (de hecho, en la línea de meta estaba mi buen amigo Adrián Soria, el encargado del cronometraje, y ni siquiera lo vi). Dejo de correr y al dar el primer paso caminando, me doy cuenta de lo exhausto, adolorido y desgastado que estoy. No- te- detengas!! Sigue Caminando!! Me grita Memo. Sigo con gran dificultad. Llego al punto de hidratación y doy escasos sorbos al gatorade. Sigo por la medalla. Terminé.
Al punto de encuentro con mi equipo y con mi familia. Fotos, abrazos, hasta luegos. Ahora a casa. Baño con agua fría (no me animé a meterme al agua con hielo), gran desayuno y a descansar un poco, pues por la tarde hay que caminar un poco. Fin.
La siguiente historia es para qué: Correr un Maratón va mucho más allá que lo que implica una prueba deportiva. Es más que nada una prueba que uno mismo se hace para conocer qué tan lejos está el límite y cómo se pueden lograr cosas inimaginadas. Físicamente es una prueba realmente dura, dolorosa y desgastante, pero lo físico en nada se compara con lo mental.
Yo acabé este maratón por Tere, mi esposa, a quien se lo dediqué, pues ella todos los días se ocupa en cuerpo y alma al cuidado y educación de nuestra hija, Mary Tere. Tere además está embarazada de nuestra segunda hija, Adriana, a quien esperamos para enero. Correr un maratón es mi manera de demostrar que paso a paso se puede llegar muy lejos, aunque en principio parezca imposible.
También dedico este maratón a dos grupos de personas a quienes aprecio mucho: A los papás y mamás de niños con discapacidad, y de entre ellos especialmente a aquellos que también corren con sus hijos: Josele, María José y María, y "Team Ari" (por favor, no se pierdan sus páginas), y a mis amigos de Totalrunning, a quienes ir conociendo ha sido grandemente enriquecedor.
Camilo Argüelles.
La primera es porqué. Muchos dicen -y tienen algo de razón- que correr un maratón es una locura. Digo que tienen razón porque está bien comprobado que el maratón excede (creo que por mucho) el máximo de actividad física que se debe hacer de una sola vez para que sea benéfica. Ya corriendo el maratón, muchos de los que abandonan parecen darle la razón a aquellos que lo cuestionan. Sin embargo, terminar el maratón es una prueba de voluntad más que de fuerza. Para mi -y trataré de explicarlo de forma breve- hay una razón muy sencilla, que es mi hija, Mary Tere, pequeñita de 3 años con discapacidad, con quien cada día, recíprocamente, nos demostramos que paso a paso, se puede llegar lejos, y que no se compite con nadie más que con uno mismo. Como podrán ver, las razones aplican perfectamente tanto para el corredor como para el que lucha contra la discapacidad. Algún día correré con ella un maratón... o varios.
La segunda es cómo: Hace cerca de 18 meses empecé a correr. Nunca lo había pensado y fue más bien algo que "se fue dando". Entre la sugerencia de la nutrióloga de "hacer al menos un poco de ejercicio" para superar esos "altos niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa y quién sabe qué tantas cosas más", y la loca idea de un buen amigo y colega de correr una carrera de 5 k con motivo del día del abogado 2009, me involucré en ese grupo de locos de atar que son... somos los corredores. Efectivamente; en julio de 2009 corrí mi primera carrera y en septiembre de 2010 corrí mi primer maratón. Al contrario de las carreras intermedias, esas dos tienen algo en común: Me costó mucho trabajo terminarlas. Me costó un demonial seguir corriendo y no caminar. En ambas carreras tuve que visualizar a mi hija y a mi esposa en los momentos más difíciles. En ambas carreras en mi mente existió ese debate interno entre el abandonar y el terminar; ese debate en el que a los argumentos de un lado, los apoya cada músculo del cuerpo, con excepción del corazón, que apoya a los argumentos del lado que lleva todas las de perder, pero al final se impone. En ambas carreras decidí seguir y terminar. En ambas carreras terminé feliz, satisfecho y adolorido.
En el cómo también está el entrenamiento. Mi objetivo deportivo de 2010 originalmente fue correr un medio maratón. Desde enero mi buen amigo Rodrigo, que me incitó a correr mi primera carrera y yo, acordamos que correríamos nuestro primer medio maratón el 15 de agosto en San Diego. A prepararnos pues. Ya en el camino empecé a entrenar un día a la semana con un grupo de deportistas y con ellos decidí correr antes, el 20 de junio, el Medio Maratón del Día del Padre. Así lo hice y me sentí muy bien... a los pocos días, surgió la pregunta: ¿Y ahora qué? podía seguir con mi plan original, ir a San Diego correr otro medio maratón o correr el Maratón. 3 meses eran el tiempo mínimo para lograr pasar de 21 a 42. Lo platiqué con mi esposa y decidí ir por el Maratón. San Diego se convirtió en un día de entrenamiento y unas hermosas vacaciones. Los domingos carreras largas de hasta 33 ó 34 kilómetros. Los miércoles con mi equipo en Chapultepec 16 km y el resto de la semana 10 ó 12 kms y 2 días de descanso. Después vino la lesión: Contractura en el flexor izquierdo (parte frontal del muslo). Masajes, ejercicios y muchos anti inflamatorios. Unos días antes del Maratón, aun con un poco de dolor, decidí ir por todo.
La Carrera: Despertador a las 4:10. Tratar de "ir" al baño (sin éxito). Curitas en el pecho, vaselina, protector solar, ropa, gorra, zapatos probados y comprobados; ipod cargado, nike spoprtsband, chip, número, brazalete del bloque de salida, cinturón con 8 geles más y dos botellitas de gatorade (por eso de que en algún puesto se fuera a agotar). Mi gel de vainilla diluido en medio vaso de leche light, deslactosada y tibia, y un plátano a las 4:40. Siguiente intento en el baño... ahora sí (cuestión importantísima). Un poco de Gatorade. Beso a mi esposa y a mi hija. Taxi al centro de la ciudad. Verme con mi equipo en el lobby del hotel Holiday Inn del Centro. Fotos, palabras de aliento de nuestro Coach, Frank Estrada, que no correría por que "metió la pata" unas semanas antes y se rompió el tobillo, pero muchos corrimos por él, y también por Araiz Arriola, a quien se le atravesó momentáneamente un problemita llamado cáncer (lo que no le permitió correr este maratón, pero sólo “este” maratón), abrazos, éxito a todos... al bloque de salida. Himno Nacional (siempre me extraña porqué muchos no se quitan la gorra, cosa que yo siempre hago). Disparo de salida.
Primer kilómetro todavía con un poco de dolor. En la mente sólo existe la meta aunque todavía es muy pronto. Ni importa. “No hay dolor”. “No hay dolor”. Al poco tiempo, esa consigna se convierte en realidad. Ahora a concentrarse en la carrera: El objetivo es 6:30 por kilómetro, pero corro al lado de dos compañeros de equipo y me van llevando a 6:05, 6:10... Al kilómetro 10 uno de ellos se despide y acelera a 5:00 por kilómetro (logró su objetivo y lo mantuvo hasta el final) yo continúo al lado de Alex, quien también es el terapeuta que me trató mi contractura y un buen amigo. Seguimos así, cuidando el paso y por fin atinamos en el 6:30. Al kilómetro 13, mi esposa con una gran sorpresa: Manta con "Tu Puedes. Te Queremos" increíble. También mi hermano Julián y mi cuñada Marilú echando porras. Es como una recarga de energía.
Sigo con Alex hasta el kilómetro 26, cuando dice "me voy a tomar un receso" (el no iba por todo el maratón, sino que lo tomaba como una carrera de entrenamiento; cumplió su objetivo). De ahí en adelante a seguir sólo. Y se resiente. En el kilómetro 28 se empieza a sentir fuerte el desgaste, el sol, el hambre y una ligera sensación de debilidad. A tomar otro gel; mi plan original era un gel cada 6 kilómetros, pero en ese momento tomé 3 en 9 kilómetros, y además se me agotaron. En el puesto de hidratación del kilómetro 30 se había agotado el gatorade, y mis reservas también e habían acabado, así que sólo agua. Difícil seguir a partir de ahí, pues sentía la falta de azúcar. En el 33 me esperaba de nuevo mi esposa, mi hermano y cuñada y ahora también mis papás... y 6 geles y más gatorade!
Del 33 al 39 me sentí mejor, pero ya el desgaste se sentía fuerte en las piernas y en los pies. Ya casi no había energía para agradecer los aplausos y las porras, pero aun así lo hice y las sigo agradeciendo.
Del 39 al 41 fue para mí la parte más difícil. La ruta atraviesa una zona bastante fea de la Ciudad, malos olores, gente fumando a metros de distancia, muchos abandonos. Aquí no hay nada más que la mente. Seguir adelante pues yo no soy de los que abandonan.
Cerca del 41 veo a Memo, esposo de mi prima y maratonista con experiencia. El había corrido 21 km ese día, y después se regresó a la marca del 41 para acompañarme y, como digo yo "arrearme" hasta la meta. En ese kilómetro final reduje mi tiempo en al menos minuto y medio gracias a Memo. De pronto, se ve la meta unos metros adelante; ya Memo me quitó la cámara (yo la llevaba en mi cinturón) y se adelantó para tomarme fotos. Yo sigo. Levanto las manos y cruzo la meta exhausto (de hecho, en la línea de meta estaba mi buen amigo Adrián Soria, el encargado del cronometraje, y ni siquiera lo vi). Dejo de correr y al dar el primer paso caminando, me doy cuenta de lo exhausto, adolorido y desgastado que estoy. No- te- detengas!! Sigue Caminando!! Me grita Memo. Sigo con gran dificultad. Llego al punto de hidratación y doy escasos sorbos al gatorade. Sigo por la medalla. Terminé.
Al punto de encuentro con mi equipo y con mi familia. Fotos, abrazos, hasta luegos. Ahora a casa. Baño con agua fría (no me animé a meterme al agua con hielo), gran desayuno y a descansar un poco, pues por la tarde hay que caminar un poco. Fin.
La siguiente historia es para qué: Correr un Maratón va mucho más allá que lo que implica una prueba deportiva. Es más que nada una prueba que uno mismo se hace para conocer qué tan lejos está el límite y cómo se pueden lograr cosas inimaginadas. Físicamente es una prueba realmente dura, dolorosa y desgastante, pero lo físico en nada se compara con lo mental.
Yo acabé este maratón por Tere, mi esposa, a quien se lo dediqué, pues ella todos los días se ocupa en cuerpo y alma al cuidado y educación de nuestra hija, Mary Tere. Tere además está embarazada de nuestra segunda hija, Adriana, a quien esperamos para enero. Correr un maratón es mi manera de demostrar que paso a paso se puede llegar muy lejos, aunque en principio parezca imposible.
También dedico este maratón a dos grupos de personas a quienes aprecio mucho: A los papás y mamás de niños con discapacidad, y de entre ellos especialmente a aquellos que también corren con sus hijos: Josele, María José y María, y "Team Ari" (por favor, no se pierdan sus páginas), y a mis amigos de Totalrunning, a quienes ir conociendo ha sido grandemente enriquecedor.
Camilo Argüelles.
miércoles, 28 de abril de 2010
A la mitad.
El último dato respecto de la expectativa de vida al nacer para los hombres en México, indica que en promedio viviremos 72.9 años. La mitad es 36.45, que en formato calendario equivale a 36 años y (un poco menos de) 6 meses.
La mitad de mi vida (más bien de mi expectativa de vida) está a unos meses de distancia. Ese número sólo es una estadística y por lo tanto es inexacto, además de que en el último calculador de “edad del cuerpo” que me llegó por correo electrónico, obtuve un resultado de 29 años; 7 años menos de mi edad cronológica (¿tal vez no debería escribir esto aun?); sin embargo, creo que es buen momento para hacer un pequeño alto y reflexionar.
He tenido una buena vida. Amo y soy amado. He sido feliz, a veces muy feliz. He comido, cocinado, bebido, bailado, viajado, leído, estudiado (poquito, pero ha resultado redituable), manejado por hermosas carreteras; he volado en avión, en hidroplano, en ultraligero y en globo, he saltado en una tirolesa de 600 metros de longitud y entre las nubes; he apreciado la naturaleza, los glaciares, los desiertos, los bosques, el mar. Me han revolcado enormes olas y he encendido fuegos sin usar nada más que un cerillo (¿se dice fácil no?). He probado el vino en los viñedos y platicado con sus creadores. He comido en grandes restaurantes y he comido con campesinos y albañiles; unos y otros han sido magníficos.
He trabajado de forma honesta en un país y en un medio en el que muchos piensan que soy un tonto por no aprovecharme. Me he dado cuenta que la conciencia es más valiosa que el dinero y el poder. He denunciado a corruptos y he esperado en vano.
He apoyado de forma gratuita y desinteresada a algunas personas en grave estado de necesidad, y he convencido a algunos más de apoyar estas causas.
He hecho grandes amigos, muchos de los cuales ni siquiera conozco en persona. He aprendido a apreciar a personas que antes no me simpatizaban, y en ellas he descubierto gran riqueza. En la misma medida, me he alejado de algunas personas que han dejado de ser compatibles con mi forma de pensar respecto de algunas cuestiones que para mí son importantes.
He conocido a Dios y lo considero mi amigo. Me he alejado de los que dicen representarlo, pues no puedo admitir sus actos y sus encubrimientos.
He descubierto que correr es una actividad que me satisface y me engrandece, pues corriendo me he dado cuenta que paso a paso se puede llegar a cualquier lugar, sin importar lo difícil de la ruta. Ese engrandecimiento ha sido mucho más mental que físico.
He formado una familia y nada me hace más feliz que eso.
Vi nacer a mi hija, y ese fue el momento más grande de mi vida.
Sé que lo mejor está por venir.
Camilo Argüelles.
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